Tiempo

02/10/2021

Para un vendedor, uno de sus recursos más preciado es el tiempo. Principalmente porque no es elástico ni recuperable, así que, sabiendo organizarlo se convierte en ese preciado factor clave para conseguir el mayor desarrollo de su actividad diaria.

El tiempo está relacionado con la planificación. No se entiende una tarea adecuada sin previamente estar planificada en el tiempo. En la labor cotidiana de los equipos comerciales, donde se trabaja sobre unas metas ( visitas, pedidos, objetivos, informes ,…), aquel comercial que se planifique bien su tiempo, conseguirá posiblemente mejores y mayores resultados, tendrá más claro cuales son sus prioridades y cuales sus objetivos o logros a conseguir, esto es a lo que denominamos planificación.

El tiempo no es una limitación, es una disposición. En un mundo que cada vez va más deprisa, el tiempo como recurso no tiene un valor infinito, por lo que hay que intentar no desperdiciarlo.

Quien se planifica su tarea en el tiempo se diferencia del que no lo hace. En un mundo competitivo, donde << el rápido pasa al lento >>, los que saben marcarse metas y organizar su plan de acción diaria, se diferencian de los que no lo hacen.

Comoquiera que el tiempo es un valor importante, su mejor aprovechamiento con el objetivo de llegar a desarrollar todas las actividades previstas, se convierte en un aliado perfecto que te ayuda a la consecución de los planes diarios y periódicos.

Hoy día, el tiempo es un factor vital. Todos, en nuestras tareas diarias tendemos a hacer un mejor uso del tiempo para lograr ultimar nuestro trabajo. En la labor diaria del comercial, además de las labores comunes ( visitar, vender, cobrar, solucionar cargos, hacer informes, … ), tiene que conducir o viajar durante un tiempo importante de su jornada laboral, cuestión necesaria,  que siendo parte de su trabajo, no le reporta productividad alguna, salvo la de trasladarse de un cliente a otro, a la oficina, a la casa o al hotel.

La experiencia nos ha mostrado a comerciales magníficos vendedores, pero lo que ganaban como extraordinarios vendedores, lo desaprovechaban con una mala planificación de su tiempo. Esto nos lleva a la conclusión de que es preferible aquel comercial planificado y ordenado, al que no lo es, por muy buen vendedor que sea. Actualmente, no se requiere el vendedor charlatán, capaz de << vender lo que sea >>, lo que se necesitan son personas con capacidad, con empatía, capaces de atender las necesidades de sus clientes, de convertirse en consultor de los mismos, de saber escuchar, …, personas con actitud de colaboración, sabiéndose poner en la mente de sus clientes y comprender lo que necesitan.

Es por tanto  el tiempo y la planificación un sinónimo de disciplina, de rigor, si se quiere llegar a alcanzar los mejores resultados. El tiempo de cada uno es muy importante, es por ello, que se convierta en una cuestión de valores y principios. Teniendo en cuenta que las personas << no tienen tiempo para escuchar a los demás >> ( salvo excepciones ) pues todo el mundo está muy ocupado hoy día, realmente el tiempo se convierte en un bien preciado que debemos aprovechar al máximo cuando disponemos de él delante de un cliente, intentando transmitir con claridad lo que queremos decirle, aprovechando la disposición de ese tiempo que tenemos para concretar claramente lo que queremos expresarle.

De las labores que tiene encomendada el comercial, una de ellas es la de hacer las cosas en los plazos previstos, no dejar para otro momento las cosas, si hay que hacerlas hoy, no dejarlas para mañana. El tiempo nos crea el  << compromiso >> de hacer las cosas cuando están previstas, si se tienen que hacer tal número de visitas, intentar hacerlas, si se tiene una cita a una hora concreta, poder cumplir el horario, si debemos llegar a cumplir un objetivo de venta, poner el máximo empeño en conseguirlo, si nos comprometemos con un cliente en algo, cumplirlo dentro de los plazos establecidos,…, esto también crea compromiso en los demás.

El tiempo también se convierte en un aliado, debe servirnos para conocer mejor a nuestros clientes, e incluso en las negociaciones que tengamos con los clientes, el tiempo se convierte en factor clave, pues mientras dispongamos de más tiempo para llegar a acuerdos, más información podremos obtener del cliente, y por tanto, más ventajas para poder decidir de forma más correcta.

Concluyendo, demos valor a algo tan preciado como el tiempo, nos vendrá bien a todos.

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